En estas vacaciones por el noroeste argentino pasaron muchas cosas interesantes, la que hoy nos ocupa es la visita al Museo de Arqueología de Alta Montaña de la ciudad de Salta (MAMM)(1) donde además de ver las valiosas piezas y las momias incas conocidas como “Niños del Llullaillaco”, tuve la oportunidad de conocer a la gente de la cooperativa de campesinos que cultiva y produce el amaranto en esa provincia. El amaranto no es estrictamente un cereal sino que pertenece a otra rama botánica (quenopodiáceas) que incluye a verduras como la acelga y la espinaca. Sin embargo -y a pesar que sus hojas tiernas son también utilizadas en alimentación- son sus semillas las que despiertan gran interés nutricional a causa de estudios que demuestran el gran potencial proteico. Es un alimento adecuado para celíacos, diabéticos, regímenes hipocalóricos, niños, adolescentes, ancianos y convalecientes. Se lo considera un pseudocereal, ya que tiene propiedades similares a las de los cereales pero botánicamente no lo es aunque todo el mundo los ubica dentro de este grupo.

Me presenté como miembro del consejo directivo de la Federación de Cooperativas de enseñanza y afines y enseguida nos encontramos saboreando algunas golosinas (pochoclo, barritas) hechas con amaranto y pensando en como difundir este cereal en las escuelas de la provincia de Buenos Aires.
Según algunos investigadores el cultivo de amaranto o Huautli en América se remonta a más de siete mil años.
En el sitio San Miguel es Amaranto de Mexico podrán encontrar la historia del Amaranto. De esta página destacamos: "Hace más de 500 años, antes que se llevara a cabo la conquista, el grano de amaranto constituía uno de los elementos básicos de la oferta nutricional de los habitantes de Mesoamérica, compitiendo en importancia con el maíz y el frijol. A partir de la información recogida en los diversos códices y por lo que se desprende de los vestigios antropológicos estudiados, se sabe ahora que existieron miles de hectáreas dedicadas al cultivo del amaranto, en las que florecían a plenitud las hermosas plantas, altas, coloridas y vistosas, que los Mexicas llamaban “huauhtli”.
Tanto lío con las retenciones por la soja y Argentina (América latina en rigor) tiene al verdadero Alimento del Futuro. La planta, originaria de América y de alto valor nutritivo, se utilizaba antes de la llegada de los españoles. Produce granos harinosos alimenticios que entregan una proteína similar a la de la leche de vaca y de acuerdo a estudios de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), sobre un valor proteico ideal de 100, el amaranto posee 75, la soja 68, el trigo 60 y el maíz 44.
Otra de las ventajas del cultivo de amaranto, es el buen rendimiento que logra aún en condiciones de estrés ambiental, como son las sequías y altísimas temperaturas.
Retomando la historia, según los indicios existentes, cada año las 17 provincias sojuzgadas por el Emperador Moctezuma, enviaban a éste como tributo a la Gran Tenochtitlán más de 20,000 toneladas de grano de amaranto, de lo que se puede colegir que este grano llegó a representar un verdadero elemento de comercio, con gran valor de cambio"
¿Cereales Sagrados o malimentos para salvajes?: La quinoa y el amaranto.
Con la conquista los españoles decidieron exterminar estos cultivos por sus implicancias religiosas y el significado de autosuficiencia que tenían para los nativos. Las plantaciones fueron quemadas y su consumo fue prohibido, dándosele el rotulo despectivo de “alimentos para salvajes”. Es más, pocos saben que la aún utilizada expresión “me importa un bledo” refleja el sentimiento de desprecio de los españoles respecto al grano de amaranto. Si buscamos la palabra bledo en un moderno diccionario de la RAE, encontramos “planta anual comestible de la familia de las quenopodiáceas; cosa insignificante, de poco o ningún valor”.
En el Congreso Mundial convocado en 1979 por la Academia de Ciencias de los Estados Unidos y la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el amaranto fue señalado como uno de los cultivos con mayor potencial para la explotación económica y nutricional a gran escala.
La Academia de Ciencias de los Estados Unidos incluyó al amaranto en la lista de las 23 plantas que pueden ser usadas para mejorar la nutrición y la calidad de vida de las personas en zonas tropicales.
(1)El Museo de Arqueología de Alta Montaña, donde conocí a la cooperativa fue creado por el Gobierno de la Provincia de Salta para resguardar, estudiar y difundir, el hallazgo de los “Niños del Llullaillaco”, sin duda uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de los últimos años.
Estos tres niños incas fueron hallados en marzo de 1999, congelados en la cima del volcán Llullaillaco, a 6.700 mts. de altura. Y junto a ellos, ciento cuarenta y seis objetos que componen su ajuar, ese mundo en miniatura que los acompañó en su viaje al más allá. Por los estudios realizados se supo que vivieron hace más de 500 años, durante el apogeo del estado inca, poco antes de la llegada de los españoles.
El Museo presenta de manera didáctica, desde una visión científica, este maravilloso hallazgo que permite ver y comprender una cultura que aún hoy permanece viva.
Más info sobre las cualidades del amaranto y la quinoa, incluyendo recetas en
Escrito por Roberto Schimkus en: 02:17 AM
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