Durante los días del corte de rutas, a raíz del llamado "paro del campo", en rigor un estricto lockout patronal como ya se dijo, se dieron infinidad de discusiones entre los argentinos. Algunas en el trabajo, otras en las colas, en los supermercados, en las reuniones familiares o de amigos, en los pasillos y también en las aulas y en las salas de profesores . Muchas de ellas acaloradas, otras pasionales y en casi todos los casos investidas de clasismo y poca o ninguna racionalidad. Un amigo, que fue a la plaza, la del apoyo al gobierno, me confesó que le preocupaba no pensar como aquellos que lo rodeaban, aquellas personas con las cuales se daba todos los días. ¿Su clase social quizá? 
Aquellos que como yo provenimos de las ciencias sociales apuramos nuestra neuronas para encontrar la reflexión que, en el vértigo de los cruces verbales, y las cambiantes construcciones discursivas, se hacía tan necesaria como vanamente inútil. Me explico: En una de ellas cuando quise argumentar "las ciencias sociales tienen bastante para decir sobre esto que está pasando", mi interlocutor, un amigo de años, sólido profesional del ámbito de las "naturales" me gruñó: ¿qué ciencias sociales? Que van a decir si están con el gobierno. Obvio!.
Días después el Consejo Directivo de Ciencias Sociales emitió un comunicado
donde expresaba su preocupación por lo que califica de "lockout informativo" refiriéndose al rol de los medios en el "complejo agroindustrial-mediático". Al otro día los "grandes medios" salieron a fustigar el comunicado por "oficialista"
(Continuará...)