Sin fiesta ni tanta alharaca cumplimos Cuatro años en la blogósfera...
Para disfrutar tamaño acontecimiento nada mejor que ver a Glenn Gould pensando las variaciones Golberg de Johan Sebastian Bach.
Hablar de Glenn Gould y de las Variaciones Goldberg de Bach casi parecen la misma cosa, pues el pianista ha entrado en la leyenda con esta obra. En enero de 1955, con 22 años, el director de la entonces Columbia Masterworks (luego CBS y ahora Sony Classical), David Oppenheim, escuchó a Gould interpretar esta obra en un recital en Nueva York; sólo por lo entonces escuchado, al día siguiente estaba firmado el contrato. Unos meses después, Gould grababa su primer disco para Columbia, para el que eligió (cómo no) las Goldberg, un programa arriesgado pues en aquella época Bach no era un autor "clásico" tan difundido entre el gran público como Beethoven o Tchaikovsky, y la mayoría de la gente lo consideraba un autor "para especialistas" o para eruditos; muchos de estos escépticos serían convertidos por Gould en "creyentes" en la causa de Bach.
La sesión de grabación de este primer disco ha pasado también a la leyenda: Gould se presentó en el estudio con abrigo, bufanda y guantes pese a que era un cálido día de verano, y llevaba dos botellas de agua y toallas de baño, pues antes de la grabación deseaba sumergir las manos en agua caliente durante 20 minutos, un ritual que repetiría en todas sus actuaciones; también llevaba sus cajas de pastillas con fármacos de todo tipo y su silla personal, para poder sentarse ante el piano a una altura más baja de lo normal. Todos estos elementos se convirtieron en inseparables de la actividad de Gould como pianista, y el más característico fue siempre el canturreo de la música mientras estaba tocando, algo que se percibe con mucha frecuencia en sus grabaciones y al que también se acostumbraron los oyentes de Keith Jarret.
Adaptación de Filomúsica