Dudé bastante en escribir este post. Se ha dicho y escrito tanto que preferí el silencio y dejar pasar unos días. Demasiado ruido e inconsistencia por todas partes. Todo parecía urgido por la necesidad de tranquilizar. En las salas de profesores, el desconcierto abundó. Me incluyo. ¿cómo abordar el tema con los alumnos? ¿Se puede no decir nada? De hecho conversando con los alumnos de distintas escuelas y distintos cursos, nadie registró haber trabajado el tema con algún profesor. No ver, no saber. Patagones queda lejos. Pero finalmente vi el posteo de Alejandro Piscitelli en Filofisitis, que hace un recorrido por y el de Alejandro Rozichtner en Educ.ar y entendí que sí tenía algo para decir.
En Carmen de Patagones, de Alejandro Rozitchner además hay una buena cantidad de comentarios que vale la pena leer. En conjunto representan un espectro bastante concreto de lo que se conversó en esos días entre los profesores. Además de ser una pintura de la idiosincrasia de nosotros docentes. Pienso que además la propuesta de trabajar usando el diálogo como herramienta, posibilita un aprendizaje distinto.