Lo mismo de siempre pero más rápido. Una de las cosas que venimos señalando es que aún estamos en los umbrales de los cambios que las nuevas tecnologías promueven. En su mayoría se las utiliza para seguir haciendo lo que ya se hacía o hacerlo mejor, pero no para nuevas cosas.
Un estudio de la Universitat Oberta encuentra que, en las escuelas españolas, no se aprovecha el potencial de la red. Artículo de La Vanguardia.
Las escuelas no aprovechan todo lo que podrían las nuevas tecnologías, sobre todo internet. Esta es una de las principales conclusiones del estudio “La escuela en la sociedad red” realizado por el Internet Interdisciplinari Institute, dirigido por Carles Sigalés, vicerrector de profesorado y política académica de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), y Josep M. Momino, profesor de los estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la misma universidad. La Generalitat y la Fundació Jaume Bofill han colaborado en la elaboración del trabajo.
El estudio parte de la hipótesis general de que internet no es el elemento fundamental en la innovación y las nuevas formas de organizar las prácticas educativas, pero sí un instrumento necesario para las transformaciones que la educación escolar está realizando para adaptarse a las nuevas necesidades sociales.
Sobre una muestra de 350 escuelas (públicas, concertadas y privadas), 6.600 alumnos, 2.100 profesores y 1.050 responsables de centros, el estudio llega a la conclusión de que ni los profesores saben cómo aprovechar una herramienta como internet para mejorar su tarea docente ni los alumnos para aprender. La investigación parte de la información facilitada por los propios actores: directores de centros, profesores y alumnos.
Según el estudio, el 70% de los alumnos consultados nunca se conecta a internet en horas de clase, y de los que se conectan de forma periódica, lo hacen menos de una hora al mes. Un 72,5% de los jóvenes de primaria y secundaria tiene ordenador con conexión a la red en casa, y utilizan la red dos o tres veces por semana, o más, cuando están fuera del centro escolar.
Asimismo, el 71% de los profesores asegura que no ha recibido ningún tipo de formación para el uso de internet con fines educativos, y un 71% admite que nunca lo utiliza para dar sus clases, aunque afirma que se conecta a la red para preparar las clases. El 90,6% de los profesores dispone de ordenador con conexión en casa.
Uno de los handicaps para utilizar más las nuevas tecnologías reside en que la mayoría de escuelas tiene los ordenadores concentrados en el aula de informática, en la que se imparte esta disciplina en horas concretas. Otra dificultad, y ésta probablemente de más calado que la anterior, es que el modelo de enseñanza imperante otorga importancia a la transmisión de conocimientos, lo que limita la participación de los alumnos en la modulación de su proceso de aprendizaje. El profesor habla durante una hora en clase, el alumno escucha y casi no participa y trabaja, principalmente, de forma individual, lo que acota el uso de internet.
Carles Sigalés, vicerrector de la UOC y director del estudio junto con el profesor de la misma universidad Josep M. Momino, sostiene que se debe tener en cuenta que en el estudio, realizado entre noviembre y febrero del curso 2002-2003, se actúa por comparación con otros países. “Nosotros –explica– no decimos que las dotaciones sean suficientes porque comparativamente Catalunya está por debajo de la media europea, tanto en dotaciones de ordenador, como en ordenadores conectados, como en banda ancha.”
La media catalana se sitúa en 11,2 alumnos por ordenador y la europea es de 13,2. El 80% de los centros de Catalunya tiene conexión a ADSL u otro tipo de banda ancha, mientras que en Europa este porcentaje llega al 100%.
El 92,6% de los directores de los centros se conecta a la red para buscar información relacionada con la actividad escolar. El 94% lo hace también para comunicarse con la administración educativa, y el 74%, con otros centros escolares. Sin embargo, el uso como canal de comunicación con los padres o profesores aún está poco extendido, y sólo el 3,1% de los directores utiliza el correo electrónico para comunicarse con los progenitores.
Sigalés afirma que “otros países que están igual que nosotros utilizan mucho más internet”. A su juicio, si los ordenadores estuvieran repartidos por las aulas es más que posible que su uso cotidiano fuera superior al actual. La segunda cuestión importante es cómo integrar la red en la tarea de los docentes.
“Nuestra impresión –señala Sigalés– es que las nuevas tecnologías se utlizan para continuar haciendo lo que ya se hacía o hacerlo mejor, pero no para cambiar. Internet tiene una cabida limitada en las tareas de la escuela, porque el peso fundamental del trabajo recae en el profesor.” En su opinión, tampoco “se sabe cómo integrar las nuevas tecnologías”. De ahí que propongan “un cambio de estrategia” orientado a que la escuela adopte nuevas formas de enseñanza y aprendizaje. “En las clásicas es muy difícil que internet tenga un papel relevante. Se ha apostado por la dotación tecnológica a las escuelas, pero no se ha sabido introducir esta herramienta en la práctica docente”, si bien el experto estima que la decisión de cómo se utiliza internet en la escuela es tarea de los profesores y de los alumnos.
Los autores del estudio señalan que estos hábitos no sólo se modifican con formación, sino también con políticas concretas que animen a ensamblar procesos de enseñanza y aprendizaje, en las que el liderazgo de los centros juega un importante papel. En el caso de los centros públicos, la política educativa es fundamental para potenciar ese liderazgo, en tanto que en los privados depende ya de cada centro.