Ayer, viernes por la noche, visitamos el mítico Bar de tango El Chino, con un grupo de amigos del no menos mítico secundario Instituto Banfield.. (otra vez daremos detalles sobre el Instituto). Por esta vez, nuestra clásica reunión mensual de los sábados al mediodía fue reemplazada por una visita al boliche de Pompeya. El bar se hizo famoso con la película de Daniel Burak.
La ruidosa delegación estudiantil, desembarcó cerca de las 22:00 hs., cuando aún había escasos visitantes en el lugar.
Como es de costumbre, en un grupo pretendidamente machista, de catorce cincuentones, amantes de la buena música y del tango en particular - aunque sin fanatismo -, del buen vino y la mesa abundante.
En el lugar nos recibió Delfina Muñoz, la viuda de Jorge "el Chino" Garcés" en la vida real. Con franca amabilidad, nos mostró la cocina, la parrilla y además nos presentó al personal. Según un exagerado folleto que envolvía el menú, el bar promete ser el "único lugar en el mundo donde se canta el tango como hace 60 años atrás", (...) y además "el lugar donde el tango nació".
La atmósfera es melancólica y hay cierto tufillo necrofílico en los húmedos afiches y fotos que cubren en su totalidad las eternamente descascaradas paredes del lugar. Siguiendo con la lectura del menú:puede que sea cierto que la gente del bar "está unida por el fervor tanguero y una inclaudicable fidelidad a las tradiciones", pero no estoy tan seguro que estén "fuera del marketing y sin disfraces". Esperaremos el show.
¿Cómo fue que llegamos allí? A instancias del Dr. García, quién nos contó en la anterior reunión que la película lo había emocionado mucho.
Esto movilizó al Negro Zácaro quien prontamente corrió a ver el film, hacer la reserva en el bar y organizar la movida. A medida que vimos llegar al resto de los parroquianos, Doña Delfina, que en todo momento nos trataba como viejos conocidos, fue enumerando: ésta gente viene de Nueva York, ésta de Colombia, aquel morocho grande y calvo de Cuba, la joven de más acá de la India... todos turistas extranjeros. Un segundo grupo de Johnnies era empresarios. ¿ y ella cómo lo sabe? Es la responsable de tomar las reservas telefónicas y en general suele preguntar. Por último, todos los demás que no parecían "gringos" resultaron ser la troupe de cantores a la espera de entrar en acción (entre ocho y nueve)..
Entonces caí en la cuenta que el público nativo presente eramos nosotros, sumando alguno más que había llevado uno o dos turistas a conocer algo "very typical".
La conversación previa a la cena derivó y dividió a los comensales (al menos a los más cercanos) en torno a las protestas piqueteras, y los planes Jefes y Jefas de Hogar. División que por estos días también separa a los argentinos. Américo señaló que los planes están manos de punteros que usan a la gente ahora y que para peor los empujan a "fabricar votos peronistas para los próximos veinte años" (lease hijos). Que de una necesidad real de la gente se hace un uso clientelístico. Que en algunos casos, la gente prefiere cobrar los planes a cosechar. El negro Záccaro hizo la cuenta y anotó que obviamente convenía más cobrar el plan que cosechar, también contó que estaba a 50 mts. de la explosión en la Plaza de Mayo, el sábado 20, ya que había ido a apoyar a los compañeros.
Y Héctor, devenido puntano, dijo que en San Luis, donde está radicado, los planes son de $300 y que el Adolfo "como senador piensa nacionalizarlos"; que en San Luis por estos planes "no hay quien junte leña", que "no hay personal doméstico". A lo que el negro le saltó al cuello, y mientras le sacaba el tenedor, alcancé a decir que no teníamos que olvidarnos que esta gente era víctima y no culpable y que no hay estructura productiva en el país capaz de absorber a las 1.800.000 personas que hoy cobran el plan En buen momento llegaron las carnes, ensaladas y fritas y los ánimos rumbearon para cuestiones más prosaicas. Yo me propuse escribir esta nota e igual al resto no volví a tocar el tema.
Y comienza el show.
Un grupo tan heterogéneo y numeroso como el nuestro (técnicos, vendedores, médico, contador, gremialista bancario uno, ceramista el otro y varios otros), difícilmente podría tener opiniones compartidas en torno al espectáculo. Por lo tanto aquí van las mías: es cierto que cantan como hace sesenta años atrás, en eso no hay engaño. La diferencia es que para algunos de nos el tango ya no se canta así. Y también como dijo Américo "hay tangos que ya no se pueden cantar más". Por otra parte la mayoría de los cantores de El Chino, tienen ese estilo ampuloso, afectado y declamatorio propio de gran parte de la comunidad tanguera, en general más ligados a ciertos inasibles valores tradicionalistas y "patrimonialistas". Que suelen perdonar las imperfecciones y torpezas técnicas en nombre de la autenticidad. La referencia a un dudoso valor "original" cuya persistencia obstinada apuntala la muerte del tango. Por suerte hay otras fuerzas vitales que insisten en mantenerlo vivo. Finalmente el precio: $25 por cabeza. Sin postre ni café. Carísimo.
Lo que confirma que es una puesta en escena para el turismo extranjero. Aunque su estrategia de marketing diga lo contrario.
Los baños son para salir huyendo del lugar. Deplorables. Sólo apto para turistas desprevenidos o en tren de turismo aventura, que vienen a buscar la argentina destruída por la caída del uno a uno. Según Oscar la película narra las dificultades para la realización del "documental " sobre el Bar, en tiempos de crisis e inestabilidad económica (el difícil 2001). En eso el bar brinda imágenes muy reales para ejemplificar una estética de la decadencia al mejor estilo Blade Runner Latinoamericano. Habrá que ver la película. A lo mejor la ficción mejora la realidad.
Sobre el fenómeno piqueteros y empezando por el principio los piqueteros no son culpables sino víctimas. La cuestión de la identidad es central. Expulsado del mercado, es imposible "ser" un desocupado. En todo caso uno "estä" desocupado. En cambio se puede "ser" un piquetero. Lo que constituye un reencuentro con la propia identidad. Una opinión interesante es la de Alfredo Zaiat en Suple Cash de Página 12 La vagancia. Es la vagancia intelectual de aquellos que están convencidos de que los pobres se mantienen en esa situación porque quieren. La nota de Zaiat menciona el desafortunado comentario de Monseñor Casareto sobre que los Planes Jefes y Jefas de Hogar "fomentan la vagancia" y la respuesta del sociólogo y profesor de la Universidad de Nueva York Javier Auyero, quien señala que detrás de esa pseudo teoría hay dos acusaciones veladas. La primera es que lo desempleados no quieren trabajar.
La segunda que la protesta no sirve. Nadie puede tomar eso en serio.
El Plan Jefas y Jefes, a través de la exigencia de la contraprestación, está reemplazando puestos genuinos de trabajo, profundizando aún más el proceso de precarización y flexibilización laboral. Los especialistas del CELS (otra de las fuentes del artículo de Zaiat) ponen como ejemplo el convenio del Ministerio de Trabajo con la Secretaría de Turismo que permitió emplear un total de 500 beneficiarios en tareas de asistencia turística en el Centro Recreativo Ezeiza y en las principales playas de la Costa Atlántica. De esta manera, apuntan, "los beneficiarios del plan trabajan por la suma irrisoria de 150 pesos, mientras que esa contraprestación no implica una relación de trabajo formal, ya que no garantiza cobertura previsional ni sanitaria".
Respecto a las "irregularidades" en la entrega de los planes se está investigando a los municipios bonaerenses ver en La Nación
También en el weblog de la Cátedra de datos Alejandro a publicado un artículo en el que José NUN opina certeramente sobre el fenómeno piquetero.
A los que les interesa saber más sobre el
Bar y la película
Sobre la película: en
Fotograma.com
También en la productora 
Perdón a todos; eso del cambio horario impidió que cumpliera mi deseo de dar una llamadita mientras disfrutaban del vinacho y la comida. MUCHAS FELICIDADES PARA TODOS.
Lo del análisis, no voy a cometer el error de entrar al trapo. Aunque ganas no me faltan.
Un abrazo.
El Flaco.
Para los que no saben el comentario anterior es del Flaco Zorrilla que está radicado en España.
Esperamos que le haga caso a sus ganas y nos deje un comentario más comprometido, más acorde a su perfil.
Como ves pude entrar!!!
El tema que si uno canta los demas no pueden discutir, lo unico que le falta a esa escenografia son nuestras ocurrencias.
Despues de todo, que son 8 dolares?, una hamburguesa y una coca en times square!
Bien contado !! aun si hubiera planes para todos habria piquetes para mejorar los planes.
Cuantos países con este subdesarrollo, tiene los planes sociales que tiene el nuestro??
Con que se mueva un poco la maquina se acaban los problemas...es un deseo para el 2004!!
Bieeeen !!!. Me gustó la nota. Rescata la esencia.
Algunos de los muchachos quedaron medio malenquistados por el aspecto del lugar y sobre todo por la calidad de los "cantores"
A mi me parece que no se entiende lo que es.
Un lugar que tiene más años que cualquiera de nosotros y encima en Pompeya.
Quien sabe si SUR no se gestó entre esas paredes.
Los cantores eran medio como de cuarta, es cierto...
Pero, volviendo a la nota, lo de "necrofílico" me parece un poco duro pero lo de "tufillo" está bien. Lo percibí claramente en el baño...
Me asusta un poco es pensar en línea con los europeos. Como verán ellos todo esto.
En fin... mas allá de lo que salió la jodita, a mi me gustó. Aunque, en una de esas, mi pensamiento está muy influido por la película que me pareción tan buena.
He leído el comentario sobre el Bar el Chino.
Es cierto que luego de la muerte del Chino y
varios de sus cantantes, ha perdido gran parte del espíritu que hemos reflejado en la película. Por suerte nuestra decisión de filmar antes que el Incaa (Instituto de Cine) decidiera si nos daba o no el crédito, dejó un documento de personajes verdaderos y auténticos que representan una Argentina en extinción, aún por su estilo de canto.
Lo que nos movilizó a hacer esta película fue el ?miedo? a que vinieran unos yanquis a contarnos como es ?tener costumbres tan locales?, lo que terminó siendo un reflejo de algo de lo que somos. La película ha ganado premios del público en Italia, España y Francia. Lo que, más allá de la hinchazón del ego, nos hizo entender que pintar la aldea sigue siendo la verdad menos refutada de
este siglo.
Muy buenos los comentarios.
Un cordial saludo y Feliz 2.005
Mario Lion
Productor General de la película BAR EL CHINO