Lejos del coeficiente que atormenta a los deudores hipotecarios en la argentina postdevaluación, el otro CER, el que refiere al problema del recalentamiento global, no fue ratificado por Rusia en la última convención de la ONU sobre cambio climático.
Una vez más se postergó la entrada en vigor del Protocolo de Kyoto en la Novena Conferencia de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que concluyó hace dos semanas en Milán. Ver el informe de Carmen Pignotti en la Nación .
En continuar leyendo algunas datos y reflexiones sobre los proyectos denominados "Mecanismo de Desarrollo Limpio" (MDL) que no son otra cosa que una nueva modalidad del mundo globalizado: los negocios ambientales o de como nos explican porque debemos seguir siendo subdesarrollados "en nombre del planeta".
Para los especialistas esta postergación no fue sorpresiva. Hubiera sido un triunfo político de la Conferencia pero por esta vez no pudo ser. El Protocolo, que impone límites a las emisiones de gases de efecto invernadero, debía ser ratificado por Rusia, pero por cuestiones de política interna, Vladimir Putin, decidió postergar la decisión para después de marzo 2004, siempre y cuando logre su re-elección como presidente. Un poco de historia: La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (1992) fue el punto de partida para que las naciones reconozcan el problema del cambio climático, y para que los países industrializados asuman compromisos para estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero. Una manera de buscar que la humanidad se adapte al proceso de calentamiento global.
El Protocolo de Kyoto entrará en vigor una vez que sea ratificado por al menos 55 países, que representen el 55% de total de emisiones de dióxido de carbono (CO2). Actualmente todos los países del Anexo I han ratificado el Protocolo, menos Australia, Rusia y EEUU. Nadie espera que EEUU ratifique el protocolo pero en cambio se espera que, en algún momento, lo haga Rusia.
En 1997 en la tercera Conferencia de las Partes se establecieron por primera vez las metas de reducción de GEI. En ésta conferencia se aprobó el Protocolo de Kyoto (PK), por el cual las partes que son países desarrollados se comprometen a reducir sus emisiones globales de gases de efecto invernadero, por lo menos en un promedio 5.2% respecto al año 1990, para el periodo del 2008 al 2012.
Que este es uno de los temas de debate actual es indudable. Esto sin olvidar que para América Latina y otras regiones del Tercer Mundo, el desafío actual pasa en primer lugar, por revertir la degradación ambiental que surge de la miseria y el estancamiento económico.
Mientras tanto a favor del encuentro de Milán, se puede argumentar que al menos logró evitar que Washington entorpezca aún más las negociaciones multilaterales y entierre definitavamente el Protocolo de Kyoto.
Según Pignotti, Estados Unidos envió la delegación más numerosa a la conferencia anual (más de 60 personas). Si bien el grupo incluía a algunos parlamentarios demócratas que respaldan a Kyoto, el mensaje más enfático fue el de la administración Bush: "el mundo debería encarar el desarrollo de nuevas tecnologías como eje de la lucha contra el cambio climático y no sujetar a los países a límites de emisiones de gases como el dióxido de carbono".
A pesar de que cada vez más Estados norteamericanos están adoptando políticas propias de reducción de emisiones, Washington mantuvo firme su oposición a Kyoto,
A lo que apunto es que no necesariamente lo que es malo para EEUU es bueno para nosotros. Creo que es necesario reflexionar un poco más sobre a quién benefician estos mecanismos en el mediano y largo plazo. En medio del creciente deterioro de la cohesión social que viene sufriendo America Latina, estos temas parecen ser(nos) ajenos. En una región donde ningún gobierno pudo revertir los niveles de desigualdad respecto a los imperantes hace tres décadas atrás, los temas de medio ambiente pasan a un segundo o tercer plano. Esto no debe distraernos respecto a la importancia que los países desarrollados otorgan al tema. América Latina y otras regiones del tercer mundo son vistas como RESERVAS para el hiperconsumismo exacerbado del mundo desarrollado. Y desde la lógica de mercado a la que nos tienen acostumbrados esas reservas se convierten en objeto de deseo y por lo tanto en negocio. Los proyectos denominados "Mecanismo de Desarrollo Limpio" (MDL) son una nueva modalidad del mundo globalizado, son negocios ambientales.
En términos de desarrollo sustentable uno de los ejes de discusión pasa por estos tópicos: el Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) es un instrumento flexible establecido en el Protocolo de Kyoto, por medio del cual los gobiernos o entidades privadas de países desarrollados (Anexo I) pueden comprar las Reducciones de Emisiones de Gases de efecto Invernadero (GEI)
originadas en proyectos realizados en países en desarrollo, y acreditarlos para
el cumplimiento de compromisos de reducción de emisiones de GEI.
Desde la propuesta consensuada por el protocolo el MDL está destinado a cumplir con dos objetivos principales:
- Ayudar a los países desarrollados (Anexo I) a cumplir sus metas de reducción de emisiones de GEI.
- Apoyar a los países en desarrollo en la transferencia tecnológica y fomentar el desarrollo sostenible.
Como las Reducciones de Emisiones de GEI provenientes de los proyectos se miden en toneladas de CO2 equivalente, y se traducen en Certificados de Emisiones Reducidas (CERs), los cuales pueden ser vendidos en el mercado de carbono a países industrializados, a fin de contribuir a que estos últimos cumplan con parte de sus compromisos de reducción y mitigación de las emisiones de GEI, y al mismo tiempo contribuyan al desarrollo sostenible en los países en vías de desarrollo.
Bajo el esquema de Kyoto, los países industrializados, aquellos que más han contribuido a la problemática del cambio climático, reconocen su compromiso de limitar emisiones y de asistir a los países de menores recursos para lograr un desarrollo económico sustentable. Esto significa que un país desarrollado que se haya comprometido internacionalmente a la reducción podría comprar
emisiones de reducción certificadas (CER) a un país en vías de desarrollo (vende) y acreditarselas como si las hubiera realizado en su propio territorio.
Me viene la idea de un arreglo del tipo: "Uds. permítannos seguir contaminando. Les compramos parte del aire no contaminado de vuestras economías atrasadas. Nosotros nos equivocamos pero ya es tarde para que cambiemos. Uds. traten de no contaminar más porque el planeta no lo resistiría" Genial. Casi como pedirnos que sigamos atrasados para que ellos puedan disfrutar de su desarrollo.
Algo de esto ya habíamos anticipado al incluir, en este mismo weblog, parte de la entrevista al economista Christian Comeliau, quien pone en evidencia el tema citando a quienes sostienen "lo que hicimos nosotros está muy bien, pero ustedes no lo pueden hacer, por razones planetarias, ecológicas, sociales"? Comeliau dice "Si uno se enfrenta a millones de personas que necesitan consumir, ¿con qué derecho podríamos rechazar esto? Es extremadamente difícil tomar esta postura, y al mismo tiempo va a ser necesario, por razones de imposibilidad. Me parece que hay que plantear el problema de otra manera: no se le puede rehusar a nadie el progreso social, pero el crecimiento ilimitado, a largo plazo, es insostenible".(Clarin)
Más info
Un powerpoint de Nicaragua con transparencias sobre el tema:
La página del FONAM de Perú con abundante información sobre CERs y MDL