¿Cómo perciben las personas la ciencia y la tecnología?
Interesante trabajo para aquellos que venimos dándole vuelta al tema de las barreras culturales para el desarrollo científico tecnológico.
En el Número 5 / Enero - Abril 2003, de la Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación (OEI), se puede ver en la sección Documentos los resultados del Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepción Pública, Cultura Científica y Participación Ciudadana
Uno de los aspectos relevantes del documento es la percepción pública en el escenario de la política.
El surgimiento de movimientos sociales críticos hacia el desarrollo científico- tecnológico impulsó en buena medida el interés por la percepción y las actitudes públicas hacia la ciencia y la tecnología.
Son los resultados de una encuesta de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT) del Programa CYTED
En los últimos treinta años, los problemas relativos a la percepción pública de la ciencia y "cultura científica" se han convertido en objeto del interés de las instituciones y de todos aquellos actores relacionados de diferentes modos con los procesos de I+D y han conseguido instalarse de forma creciente como preocupaciones y elementos a la vez centrales en la agenda de la elaboración de estrategias y políticas públicas en los países de la Unión Europea, Estados Unidos, Japón, Canadá y, también, aunque en menor medida, en América Latina. El terreno en este campo se orientó, paulatinamente, al desarrollo de acciones tendientes a mejorar el nivel de conocimiento y la comprensión pública de la ciencia.
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Uno de los desafíos de la actualidad para comprender la dinámica de interacciones entre ciencia, tecnología y sociedad es desarrollar una generación de indicadores que permitan evaluar la evolución de tres dimensiones relevantes de análisis: la percepción pública, la cultura científica y la participación ciudadana.
A mediados de 2001, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Red Iberoamericana de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT/CYTED) pusieron en marcha, con este propósito, el "Proyecto Iberoamericano de Indicadores de Percepción Pública, Cultura Científica y Participación Ciudadana", a fin de contribuir al desarrollo conceptual en la materia; sentar las bases para el diseño de indicadores que reflejen las particularidades de la región y permitan la comparación internacional; aportar nuevos elementos para la definición de políticas públicas; y conformar una red de grupos de investigación e instituciones iberoamericanas para la cooperación en esta temática.
A partir del proyecto conjunto se revisaron los conceptos y las metodologías e indicadores tradicionales, así como se realizaron una serie de estudios exploratorios de carácter empírico:
Estudio sobre desarrollo institucional de la cultura científica;
Estudio sobre relevamiento de experiencias de participación ciudadana en temas de ciencia y tecnología;
Estudio sobre percepción y consumo de fuentes de información científica;
Estudio sobre percepción del riesgo asociado a la ciencia y la tecnología; y
Estudio sobre imaginario social de la ciencia y la tecnología.
Sobre la base de dichos estudios se diseñó una encuesta de percepción pública de la ciencia que se aplicó a fines de 2002 en Argentina y, posteriormente, a principios de 2003, se replicó en Brasil, España y Uruguay. Este Resumen Ejecutivo adelanta algunos de los resultados principales de la encuesta, distinguiéndolos según los núcleos de indagación contemplados.
Imaginario social de la ciencia y la tecnología
- Representación social de la ciencia. La imagen que prevalece entre los entrevistados de todos los países tiene una componente tripartita: la ciencia como una epopeya de "grandes descubrimientos" (35.3% en promedio), la ciencia como condición de "avance tecnológico" (46.4% en promedio) y, por último, la ciencia como fuente bienhechora para la vida del ser humano (45.4% en promedio). Otras imágenes que implican una valoración negativa ("peligro de descontrol", "concentración de poder" o "ideas que pocos entienden") reciben una adhesión secundaria.
- Utilidad de la ciencia. La mayoría de los entrevistados (el 72% en promedio) de los cuatro países acuerdan en señalar que el desarrollo de la ciencia y la tecnología es el principal motivo de mejora en la calidad de vida de la sociedad. No obstante, esta imagen positiva no compromete totalmente el imaginario social: la gran mayoría también rechaza que la ciencia y la tecnología pueden solucionar todos los problemas (85.9% en promedio).
- La imagen de la ciencia como conocimiento legítimo. Los resultados señalan, como tendencia general, que la sociedad moderna enfatiza la racionalidad científica y deposita su confianza en la verdad de la ciencia en desmedro de la fe religiosa. No obstante, cabe aclarar que las respuestas de Argentina, España y Uruguay son equilibradas; sólo en Brasil el acuerdo supera ampliamente (70.4%) al desacuerdo (27.2%).
- La ciencia en la vida cotidiana. La afirmación "el mundo de la ciencia no puede ser comprendido por el común de la gente" produce respuestas que tienden a equilibrar el acuerdo y el desacuerdo. Si se ponderan los resultados globales para los cuatro países, se advierte que el desacuerdo asciende al 53.4% y el acuerdo al 45.7% en promedio. En línea con otras imágenes positivas de la ciencia, también la mayoría de los entrevistados en los cuatro países -en el orden del 60%- considera que la ciencia funciona como factor de racionalidad de la cultura humana, ya que si se descuidara la ciencia "nuestra sociedad sería cada vez más irracional".
- La ciencia y la tecnología como fuentes de riesgo. La gran mayoría de los entrevistados de los cuatro países (74.3% en promedio) considera que "los beneficios de la ciencia y la tecnología son mayores que los efectos negativos". No obstante, ante la afirmación "el desarrollo de la ciencia trae problemas para la humanidad", en los cuatro países se asumen posturas encontradas. En Argentina, las respuestas están muy equilibradas, aunque al igual que en Brasil prima el "desacuerdo" (50% en promedio). En España y Uruguay las respuestas se decantan por el "acuerdo" (57% en promedio). En este sentido, y pese a una tendencia general de imagen favorable hacia la ciencia, se percibe que la misma no está exenta de generar consecuencias negativas. Entre los principales problemas se mencionan "los peligros de aplicar algunos conocimientos" y "la utilización del conocimiento para la guerra". Asimismo, las controversias científicas son percibidas por la gran mayoría como un factor que alimenta la incertidumbre de la sociedad e impide valorar las consecuencias del desarrollo de ciertos conocimientos.
- La imagen de los científicos y de la actividad científico -tecnológica. En los cuatro países la vocación por el conocimiento es el principal motivo que se considera moviliza a los científicos en su trabajo cotidiano, seguido por la necesidad de solucionar problemas a la gente. Conquistar poder o un premio importante, reciben adhesiones marginales. Por otra parte, las capacidades de los científicos no son suficientes para la toma de decisiones políticas: en efecto, la mitad de la muestra de los cuatro países (51.6% en promedio) está en desacuerdo con que "los científicos son quienes mejor saben lo que conviene investigar para el desarrollo del país". Aún así, la mayoría (57.7% en promedio) coincide en que "el gobierno no debe intervenir en el trabajo de los científicos aún cuando sea el mismo gobierno quien les pague".
- Percepción de la ciencia y la tecnología local. En los cuatro países predomina una imagen del desarrollo científico- tecnológico local según la cual existe "un poco de ciencia y tecnología en algunas áreas (temáticas)". En los casos de Argentina, Brasil y España, esta categoría oscila entre el 55% y el 64% de las adscripciones. En Uruguay la orientación es todavía más notoria (80%). Por otra parte, la imagen de una actividad insuficientemente financiada por el estado está muy extendida entre la población entrevistada en todos los países. En Argentina, España y Uruguay, la estimación alcanza el 87% de las respuestas. Sin embargo, Brasil presenta nuevamente un comportamiento diferente, en la medida en que un porcentaje marcadamente superior (27.8%) al resto de los países opina que el estado financia de manera "razonablemente suficiente" la investigación en ese país. Asimismo, el 82% de la muestra en Argentina, el 62.3% en Brasil y el 78.9% en España señala que el "poco apoyo estatal" es el factor principal que limita el desarrollo de la ciencia y la tecnología, descartando en ello la responsabilidad de otros sectores. Por otra parte, en Uruguay (66%), Argentina (59.4%) y, en menor medida, España (43.2%), los entrevistados opinan que los conocimientos generados en sus países "sirven, pero no se difunden".
Procesos de comunicación social de la ciencia
- Información científica incorporada. En Argentina (80%), Brasil (71%) y España (67%) los entrevistados se consideran "poco informados" en lo que refiere a la ciencia y la tecnología.
- Consumo de información científica. El consumo de información científica en diarios (53.4%) y televisión (64%) es mayoritariamente ocasional para Argentina. En Brasil las características de consumo son similares. También en España el comportamiento es parecido en lo que refiere a diarios -58% del consumo es ocasional- sin embargo se acentúa una tendencia de escaso consumo de contenido científico televisado (81%). A diferencia de Argentina, Brasil y España, los datos de Uruguay presentan un perfil más equilibrado en las mismas categorías. Para las revistas de divulgación, en todos los países el consumo tiene características fundamentalmente esporádicas.
- Valoraciones acerca de científicos y periodistas. En los cuatro países las respuestas tienden a considerar que sólo en algunas ocasiones la comunicación de los científicos hacia la sociedad es de difícil comprensión. Los entrevistados asumen con ello que la eventual incapacidad de comunicación de los científicos no es una condición estructural de sus competencias profesionales sino que, fundamentalmente, responde a otros factores.
Participación ciudadana en temas de ciencia y tecnología
En los cuatro países la gran mayoría de los entrevistados (94.5% en promedio) remarca la importancia de participar pero, al mismo tiempo, esta opinión es asimétrica respecto al minoritario porcentaje (7.3% en promedio) de personas que manifiesta haber tenido experiencias de participación concretas. Asimismo se observa que en el caso de España, pese a su carácter minoritario, el nivel de la participación efectiva prácticamente duplica al de los otros países. Además, se observa que para la amplia mayoría de los entrevistados de los cuatro países "el cuidado de la vida y de la salud" constituye el principal motivo que justifica la utilidad de la participación. Otras opciones, tales como "controlar el funcionamiento de las empresas" o "controlar la actividad de los científicos" reciben adhesiones que no superan el 25% en ninguno de los casos. Asimismo, uno de los principales obstáculos que coincide en señalar la mayoría en los cuatro países -siempre con una frecuencia superior al 50% de la muestra- es que las personas no tienen conocimientos suficientes para ejercer dicha práctica. En los casos de Brasil, España y Uruguay, este motivo es el principal entre los señalados. Distinto es para el caso de Argentina, donde ocupa el segundo lugar, antecedido por la categoría "la gente tiene problemas más importantes por los cuales reclamar y participar". Sin embargo, esta elección, prioritaria en Argentina y Uruguay -donde obtiene el segundo puesto- ocupa el último lugar en Brasil y España.
Se puede acceder a la Revista y al artículo completo incluyendo los gráficos desde aquí (Página OEI)